viernes, 30 de octubre de 2009

El reloj diseñado para perdurar 10.000 años

¿Es difícil planificar algo a largo plazo? ¿Y a muy, muy, muy largo plazo? Si hubiera que elegir un proyecto apasionante y capaz de hacer volar esa imaginación del «a largo plazo» sin duda el reloj de los 10.000 años sería un gran candidato. Propuesto originalmente por Danny Hillis en un artículo visionario sobre el futuro en la revista Wired a mediados de los 90, se basa en una idea tan sencilla de entender como inabarcable es la complejidad de los detalles: construir un monumental reloj que perdure durante al menos diez mil años.

Diez mil años son un muy largo periodo de tiempo: bastante más que el registro histórico de nuestra humanidad, casi el doble que los 5.000 años que tienen las pirámides egipcias, consideradas los monumentos más duraderos de las diversas civilizaciones que han poblado nuestro planeta. Hillis y sus colegas comenzaron a darle vueltas a la idea, y a medida que avanzaban sólo surgían preguntas y más preguntas, cada una más interesante que las anteriores:

¿Dónde construir el reloj y que esté a salvo de catástrofes naturales? ¿Qué fuente de energía utilizar, para que nunca se detenga? ¿Con qué materiales construirlo, para que no sufra desgaste? ¿Qué mecanismo estaría a prueba de fallos? ¿Cómo hacer que sea preciso y siga indicando la hora de aquí a los próximos diez milenios? ¿Cómo garantizar que se puedan sustituir las piezas que se estropeen? ¿Cómo transmitir la idea del reloj a las futuras generaciones? ¿En qué idioma escribir los manuales? ¿Podría el reloj sobrevivir a una posible extinción de la humanidad?

Un grupo de gente interesada en investigar estas cuestiones y, lo más importante, en construir el reloj, fundaron una organización sin ánimo de lucro, llamada The Long Now Foundation. Organizaron conferencias, consultaron a expertos e incluso redefinieron su particular calendario para que incluyera un dígito extra: si la idea original se publicó en 01995 y el grupo se unión en 01996, hacia 01999 ya tenían resueltas algunas cuestiones y construido un primer prototipo. El reloj definitivo tendría que marcar el año 10000 con precisión.

El primer prototipo del reloj de los 10.000 años se planteó como una versión a pequeña escala de lo que sería el reloj monumental definitivo. Se debatieron algunas cuestiones de diseño y se decidió utilizar un sistema de pesas que se suben manualmente de vez en cuando, «dándole cuerda». Para evitar desgastes, su tic-tac se produce sólo cada 30 segundos. El conteo exacto de las horas, días, años solares y otras efemérides astronómicas se calcula gracias a una serie de discos en forma de pesas situadas bajo el reloj, que emplean un sistema binario mecánico muy eficiente, tan preciso como una calculadora.

Por el camino se descartaron ideas como usar computadoras en su interior, energía nuclear o solar para alimentarlo indefinidamente y otras soluciones exóticas: nada de eso podría durar tanto tiempo o podría resultar peligroso e ineficiente. Los principios quedaron claros tras meditar sobre el tema: El reloj debería poder ser mantenido por «gente conocimientos de la edad de bronce». Para ello (1) debería poderse descubrir su funcionamiento simplemente examinándolo desde fuera; (2) debería ser posible mejorarlo con el paso del tiempo y (3) deberían poderse crear diversos modelos basados en las mismas ideas a diversos tamaños, desde los más pequeños a gigantescos monumentos.

Hacia 02005 el equipo se embarcó en la construcción del Orrery, un mecanismo similar al del reloj de los 10.000 años, en forma de esfera armilar en la que los seis planetas visibles por el ojo humano dan vueltas con gran precisión. La idea era probar hasta dónde se podría llegar con la precisión de los cálculos y diversos materiales. Las seis capas inferiores son nuevamente una calculadora binaria que va rotando los planetas, con 28 bits de precisión: cada poco más de 365 días, la Tierra; cada 88 días Mercurio; cada 29,7 años Saturno. Se construyó en acero inoxidable y sólo necesita una vuelta completa del mecanismo cada 12 horas para calcular la posición detallada de todos los planetas.

¿Y qué es un reloj sin sus campanadas? Este no era un reloj cualquiera, así que para hacer algo con estilo, los creadores hablaron de la idea con Brian Eno. El músico había ideado un algoritmo para producir secuencias aleatorias de agradables notas musicales, que había usado en alguna obra. Al ritmo de una campanada cada día durante los próximos diez mil años se necesitan 3,5 millones de combinaciones diferentes si no se quiere repetir ninguna. Eso es lo que produce un mecanismo especial que reproduce el algoritmo de Eno, que ha sido probado con otros materiales en otras obras artísticas. Un mecanismo similar se incluirá en la versión definitiva del reloj.

Finalmente restaba encontrar un nombre y un lugar adecuado para tan monumental reloj.

Por su tamaño definitivo, probablemente tan grande como para que la gente pueda pasearse por dentro de él, como hoy hacemos por el interior de la Torre Eiffel o la Estatua de la Libertad, se necesitaba un sitio despejado. También convendría buscar un lugar estable poco proclive a terremotos, inundaciones, tornados y otros desastres naturales. Tras mucho buscar, encontraron el Monte Washington en el estado de Nevada, un parque natural desértico. En 01999 la fundación pudo comprar allí un terreno y es probable que el reloj se sitúe en el interior de una montaña. Otra opción es una zona de similares características donada en Texas por Jeff Bezos, el multimillonario fundador de Amazon, quien además financiaría su construcción (muchos pioneros del mundo de la tecnología están también detrás del proyecto con sus donaciones). Durante su construcción, expertos medioambientales además velarán por su integración con el entorno.

Como nombre se eligió Clock One (Reloj Uno), sencillo pero elegante, que además indica que tal vez en el futuro podrían seguirle otros relojes más. El Clock One estará situado en cualquier caso «bajo tierra» y podrá ser visitado como atracción turística –además de que alguien deberá probablemente «darle cuerda»–. La versión gigante además utilizará efemérides solares para auto-ajustarse de vez en cuando y mantener la precisión.

En la web del proyecto pueden encontrarse algunos enlaces más que harán las delicias de los interesados en el tema:

Repasar la historia de las ideas y la construcción del reloj y los infinitos y complejos detalles sobre su construcción y problemática es toda una aventura en sí misma. Especialmente meditar «sobre todo lo que podría fallar» de aquí a dentro de diez mil años y cómo evitarlo para conseguir que el reloj funcione. Es una forma de darse cuenta de lo largo que pueden llegar a ser diez mil años… y de lo humilde que es nuestra breve existencia en el planeta.

sábado, 17 de octubre de 2009

ZigBee Takes It Easy

Short-range wireless "ZigBee" networks are ready to unwire your house.

Five years ago, the ZigBee short-range wireless communications standard might have been hawked as a magic key that could unlock the wonders of pervasive computing, a dream of a future in which devices and appliances anticipate their users every need. In todays more careful atmosphere, however, its developers are wisely focusing on a smaller, more attainable goal: letting builders and homeowners cheaply install portable light switches, thermostats, and security systems. If ZigBee wins big in this lighting and control space, however, it may well go on to play a major role in product tracking, medical monitoring, and industrial sensor networks.

The ZigBee Alliance, which totals nearly 100 companies, including Honeywell, Mitsubishi, Motorola, Philips, and Samsung, is hoping to tame a still-fledgling home-automation market confused by a hodgepodge of proprietary technologies. This summer over a dozen ZigBee-ready prototype products been released, and more should arrive by years end. By next summer, builders should have complete certified kits at their disposal. According to ABI Research, over 80 million ZigBee-enabled devices will ship by the end of 2006.

ZigBee allows small, low-cost devices to quickly transmit small amounts of data such as temperature readings for thermostats, on/off requests for light switches, or keystrokes for a wireless keyboard. Based on a recently approved international packet radio standard, ZigBee uses the same unlicensed 900MHz and 2.4GHz frequencies as many cordless telephones to send data over distances up to 20 meters. ZigBee devices, typically battery-powered, can actually transmit information much farther than 20 meters because each device within listening distance passes the message along to any other device within range. Only the intended device acts upon the message.

Given enough devices spread around a house, this multi-hop mesh networking approach can use redundant pathways to make sure the message gets through even if one of the devices is out of order. For example, if you were sitting in bed and flipped a portable switch to preheat the hot tub in the back yard, the message might normally pass through a node in the kitchen. However, if your kitchen ZigBees battery died, the message could still get through in a wireless version of an end-around play. By simultaneously transmitting the message to the den, your tub switch could bypass the kitchen transmitter, still getting the on message to the tub. But because another major ZigBee innovation is power efficiency, the kitchen battery is not likely to go dead in the first place. By instructing nodes to wake up only for those split second intervals when theyre needed, ZigBee is so chintzy with electricity that batteries might last for years.

While the technology could well emerge as a bedrock wireless automation standard for transmitting status messages in sensor networks for manufacturing, health care, shipping, homeland defense, and more, the ZigBee Alliance is initially keeping its focus small. The Alliance would love to have ZigBee in every widget in the world, says Jon Adams, director of radio technology and strategy for Freescale Semiconductor, a Motorola spinoff that recently released the first ZigBee development kit. The challenge, he says, is drawing attention to ZigBee in an era of proliferating wireless standardsand at a time when manufacturers and consumers have learned to distrust any technology billed as a panacea. So, weve chosen to limit our reach, Adams says.

ZigBees first applications will be in professional installation kits for lighting controls, heating, ventilation, air conditioning, and security. According to Adams, huge cost savings will be found in both new construction and in redesigning commercial spaces. The cost of laying cable ranges between $20 and $200 a foot, and you have to move a lot of conduits in order to get the light controls and other mechanisms into the right spots, says Adams. The advantage of a wireless, peel-and-stick light switch is very powerful.

Similar technologies are available, such as Zensyss Z-Wave mesh network, Smarthomes Insteon, or on the high end, the Intel-backed TinyOS operating system popular in sensor networks used for academic research. Even the Bluetooth short-range wireless technology found in laptops and cell phones has been held out as a home automation solution, although according to Adams, it lacks the affordability, power savings, and mesh-networking capabilities of ZigBee. Builders appear to be drawn to ZigBee due to its frugal use of battery power, its use of open standards, and the support of home automation giants such as Honeywell and Philips.

Once established in the construction industry, ZigBee is likely to appear in home-networking upgrade kits for consumers, perhaps around 2006. ZigBee will also move into industrial maintenance networks, which can benefit from wireless sensors that dont need to be regularly checked by technicians. ZigBee devices can be strung together in networks of up to 65,000 nodes, enabling quality-control engineers to scatter ZigBee units throughout a factory to monitor vibrations that might indicate an imminent equipment failure or let building managers control campus-wide electrical and security systems from a single computer. It could even enable sensor networks to monitor environmental conditions on large farms or to blanket a city to check for bioterror hazards.

In the meantime, however, if ZigBee companies can maintain their focus, the technology will start working its way into new homes and renovations by next summer. That will mean more flexibility and cost savings for consumers, and the potential for far greater control over household appliances. The pervasive stuffand the hypecan come later.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Administrar Energía con Lógica de Enjambre

Equipamiento autoorganizado podría reducir las facturas de energía.

Las unidades de aire acondicionado y los sistemas de calefacción son ejemplos de equipos que consumen mucha energía que se encienden y apagan regularmente en los edificios comerciales. Cuando todos los equipos se encienden simultáneamente, el consumo de energía alcanza picos, y a los dueños del edificio les quedan grandes gastos por las demandas pico en sus facturas de electricidad.

Una startup ubicada en Toronto dice que ha creado un modo para reducir el uso de energía al imitar el comportamiento de auto-organizarse de las abejas. REGEN Energy desarrolló un controlador inalámbrico que se conecta a la caja de controles en una unidad de equipo de un edificio y funciona como un interruptor inteligente de energía. Una vez que se activan varios controladores, se detectan entre sí usando un estándar de red llamado ZigBee y comienzan a negociar cuándo es el mejor momento para encender y apagar los equipos. Los dispositivos captan los ciclos energéticos de cada aparato y los reconfiguran para maximizar la eficiencia colectiva.

La meta es evitar que todo se encienda simultáneamente sin sacrificar el rendimiento individual. Los dispositivos resuelven el problema utilizando un “algoritmo de enjambre” que coordina la actividad sin que ningún dispositivo individual emita órdenes.

“Cada nodo piensa independientemente”, dice Mark Kerbel, cofundador y presidente ejecutivo de REGEN Energy, que inventó el algoritmo patentado que está incorporado a cada dispositivo. Él explica que antes de tomar una decisión, el nodo considerará las circunstancias del resto de los nodos de su red. Por ejemplo, si una nevera necesita pasar al ciclo de encendido para mantener una temperatura mínima, un nodo conectado a un ventilador o a una bomba permanecerá apagado 15 minutos más para que el uso de la energía quede por debajo de cierto umbral. “Los dispositivos deben satisfacer la restricción local pero a su vez deben satisfacer el objetivo del sistema”, dice Kerbel, agregando que un edificio típico puede tener entre 10 y 40 controladores trabajando juntos en una sola “colmena”. Los dispositivos son simples y se instalan rápidamente, y como no hay intervención humana, no se necesita de capacitación especial para usarlos.

Es una forma espectacular de dejar de lado el modelo de comandos de arriba hacia abajo asociado a los sistemas actuales de automatización de edificios. Algunos investigadores dicen que este método descentralizado para administrar la energía ofrece un modo más efectivo y más barato para administrar la oferta y demanda de un sistema eléctrico que se balancea delicadamente. De hecho, algunos creen que sería una indicación temprana para que emerja la red eléctrica inteligente.

“Se está notando mucho más interés por esto a una escala modesta”, dice David Chassin, un científico del grupo de energía-tecnología del Pacific Northwest National Laboratory que está dirigiendo la iniciativa de la cuadrícula inteligente GridWise.

Los beneficios podrían extenderse más allá de ahorros de energía para los propietarios de edificios. El sistema eléctrico actual está diseñado para picos de consumo, lo que significa que las centrales de energía se construyen para satisfacer esos pocos minutos del día cuando aparecen brotes de demanda superiores al promedio diario. Al reducir los picos de demanda a gran escala, las empresas de servicios públicos pueden maximizar la operación de centrales de energía existentes y a la vez reducir la necesidad de construir centrales nuevas para usos ocasionales. Otro beneficio potencial es la reducción de emisiones de carbono, ya que las centrales de energía que proveen la electricidad para los picos generalmente son menos eficientes y son a base de carbón y gas natural.

Interruptor inteligente: El controlador que aparece aquí podría mejorar la eficiencia de la energía de los aparatos de los edificios. Los dispositivos se comunican por vías inalámbricas y utilizan algoritmos que se enjambran para decidir colectivamente como van a administrar el uso de la energía.


jueves, 10 de septiembre de 2009

El coche eléctrico pisa el acelerador

El Ministerio de Industria presenta hoy el Plan Movele, un proyecto piloto que intenta, mediante un programa de ayudas, animar a la ciudadanía que realiza el 95 por ciento de su movilidad en ciudad a que se plantee la compra de un vehículo de este tipo.

Se introducen en el mercado tímidamente, pasan desapercibidos, entre otras cosas porque su motor es completamente silencioso, pero también porque aún su caché es de artículo de lujo. Su enemigo público es un elevado precio.

«¿Y cuánto cuesta un utilitario de estos?», pregunta María B., una empleada de banca, que tras escuchar las bondades del nuevo Mitsubishi iMiev (cuya gama podría equipararse a la del Ford Ka o el antiguo Citröen Saxo) se plantea su adquisición cuando se comercialicen a partir de 2010. En Japón cuesta unos 32.000 euros, pero aquí en España dependerá del mercado y de múltiples factores, por ejemplo un Fiat 500 cuesta 49.300. «¡Dios Mío!», exclama sorprendida, «yo pensé que me ibas a decir unos 8.000 euros». Su reacción no es aislada, se corresponde con la opinión popular, incluida la de los fabricantes. Miguel Ángel Cano, director de Comunicación de Mitsubishi, asegura que este es uno de los miedos de la población. El otro es su, todavía, limitada autonomía y los tiempos de recarga.

Los coches del futuro, por ahora son prototipos que los Gobiernos quieren impulsar para mitigar la crisis económica y frenar en el futuro el grado de dependencia que los países tienen del petróleo (un carburante que dibuja unos efectos inflacionistas que por ahora no dibujan las compañías eléctricas). Estos vehículos reducen los gases contaminantes en la ciudad y además, si se logra que la recarga de la batería se realice con energías renovables, (hay parques eólicos que funcionan por la noche y cuya energía se pierde) ya que todavía hoy la eléctrica que utilizamos procede del petróleo, se evitará la dependencia de los combustibles fósiles, además de respetar el medio ambiente. En su contra juegan otros factores como la autonomía, la desconfianza o el desconocimiento.

Plan Movele

El Ministerio de Industria ha querido formar parte del cambio energético que pronostica, y se ha puesto las pilas para no quedarse relegado. Primero con la modificación de la Ley General de Electricidad el pasado mes de junio que liberaliza el mercado y después con la movilidad.
«Tenemos que entenderlo como una oportunidad para nuestro sector automovilístico -expresa Juan Luis Plá, jefe del departamento de transportes de IDAE y responsable del proyecto Movele del Ministerio- es el momento dehacer que España asuma su lugar como industria puntera en el montaje de automóviles, el coche eléctrico nos brinda esa oportunidad, (el vehículo llamado Gorila se monta en Zaragoza)». Todo porque para Plá, el proceso ya ha comenzado, «el que no lo quiera ver que no lo vea, pero esto no tiene vuelta atrás», finaliza.

Hoy el ministro de Industria, Miguel Sebastián junto a fabricantes y compañías eléctricas, así como los consistorios de Madrid, Barcelona y Sevilla, adscritos al proyecto, presentan el Plan Movele, que observa una serie de ayudas y subvenciones (de hasta 7.000 euros en automóviles y hasta 20.000 para vehículos de alto tonelaje) que faciliten la implantación de esta movilidad eléctrica en las ciudades españolas. El plan se puso en marcha en septiembre de 2008 cuando comenzaron en el Ejecutivo los aires de «activación de la eficacia energética», para reducir la dependencia de energía de cara al futuro, las emisiones contaminantes, incorporar más energías renovables al sistema y potenciar el sector industrial.

El IDAE, Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía, se responsabiliza de este proyecto, que Juan Luis Plá defiende como si fuera un hijo. Plantea que para 2011 se electrifiquen las flotas cautivas de las administraciones públicas: unos 2.000 vehículos. Pero el camino no es sencillo y para inyectar confianza a la población, hay que dar ejemplo. Por ello, prevé un abanico de subvenciones y mecanismos como el «leasing» o el «renting» para incentivar la adquisición. Primero irán a parar a las flotas de los ayuntamientos. Aunque nunca se podrá renovar totalmente cada flota, ese es el objetivo prioritario. «Los ejecutivos no van a poder afrontar el coste, ni siquiera con las ayudas», subraya Cano. A partir de 2011, «cuando comience a ampliarse la oferta, y haya más marcas que apuesten, será más accesible y asequible», apunta Juan Luis Plá.

Sólo para ciudad
«No se excluye a nadie, todo el mundo puede acogerse», explica Plá, «pero hay que tomárselo con calma por su precio», y en este sentido llama la atención a los particulares, «no tiene por qué ser un turismo, puede ser un ciclomotor», es un producto pensado, al menos por ahora, para ciudad. De hecho, anima, «si el 90 por ciento de su movilidad se realiza dentro de la urbe, yo me compraría uno». La gama de vehículos aún es de baja cilindrada, motocicletas, cuatriciclos y utilitarios de escasa potencia, que no superan, en la mayoría de los casos, los 160 Km de autonomía (aunque se ha anunciado el modelo Tesla S Coupé para 2010 con autonomía de 480 km por 45.000 euros). Además, lo que más los encarece son las baterías de ion litio, lo más difícil de amortizar, pero también lo que reduce el coste de mantenimiento del automóvil. Su tiempo de carga supone otro freno a este coche, pues oscila entre seis y ocho horas, de ahí que se recomiende cargarlo durante la noche en los aparcamientos (también el coste electricidad es más barato).

IDAE prevé además de aumentar el número de «parkings», instalar 550 puntos de recarga entre Madrid (280 postes), Barcelona (191) y Sevilla (75). Se trata de cargadores trifásicos, que reducen el tiempo de siete horas hasta casi 20 minutos.


Madrid carga sus baterías con el transporte eléctrico
Muchos vehículos ya funcionan con energía eléctrica en la capital. Es el caso de 20 «minibuses» de la EMT que cuentan con una autonomía de tan solo 12 horas. Algo que dificulta que existan grandes autobuses eléctricos. Pero es sólo el comienzo. En la ciudad ya existe un aparcamiento en Duque de Pastrana, pionero al contar con 36 puntos de conexión en los que se pueden alimentar hasta 57 vehículos eléctricos.

jueves, 27 de agosto de 2009

El Atlas Eólico de España ya está aquí

Desarrollado por el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), este documento clave para la futura planificación del sector ya está a disposición de los promotores y tecnólogos eólicos, y asimismo del público en general. El atlas es, pues, una herramienta de libre acceso, navegable mediante un Sistema de Información Geográfica (SIG) y “con un detalle sin precedentes”, según el IDAE.

El Atlas "permitirá al usuario la evaluación inicial del potencial eólico disponible en todo el territorio nacional y en el litoral marítimo y servirá de apoyo a las administraciones públicas en la elaboración de planificaciones relacionadas con el área eólica". En esos términos presentó ayer el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) el Atlas Eólico de España, una herramienta que ha sido desarrollada mediante el empleo de tecnología Meteosim Truewind, “con una resolución inédita”, según el IDAE, “de cien metros de distancia entre cada nodo generado en el mapa”.

Mediante la navegación por un Sistema de Información Geográfica de libre acceso público, el Atlas muestra la velocidad media anual y otros parámetros técnicos de interés –velocidad y demás parámetros tanto a la altura característica de los grandes aerogeneradores (60, 80 y 100 metros) como a la altura de máquinas de menor tamaño (30 metros)–, "con una resolución inédita de cien metros entre cada nodo".

El documento ha sido realizado con varios objetivos, “en particular, la Administración General del Estado podrá emplearlo para la evaluación del potencial eólico en España, como estudio previo para futuros Planes de Energías Renovables”, puntualiza el IDAE, que actualmente colabora, como agente principal, en la redacción de un nuevo Plan de Energías Renovables 2010-2020.

En segundo lugar, IDAE pretende dotar al sector de una herramienta de evaluación inicial del recurso eólico en cualquier área del territorio nacional. “De esta manera, se trata de evitar pérdidas de tiempo y costes improductivos”. El usuario puede descargar distintos mapas eólicos en formato PDF, tanto para el conjunto de España como para cada una de las comunidades y ciudades autónomas.

La herramienta, con sistema de navegación "intuitivo", incluye información complementaria de cartografía y topografía, de figuras ambientales o de la zonificación marina. Para realizar el Atlas Eólico de España, se ha recurrido a un modelo de simulación meteorológica y de prospección del recurso eólico a largo plazo, estudiando su interacción con la caracterización topográfica de España, "sin llevar a cabo una costosa campaña de mediciones específica". Para contrastar los resultados del modelo, se han utilizado datos históricos reales procedentes de estaciones meteorológicas (en la imagen, detalle eólico del archipiélago canario).

level head primer juego de memoria espacial 3d

Juego en el que el jugador maneja unos cubos. Se necesita un ordenador, un proyector, una pequeña cámara, y los cubos, sin olvidarnos del software creado por Oliver (amante del software libre) que es la base del juego. Una vez empezado, podemos ver un señor dentro del cubo que estamos manejando. Si inclinamos el cubo como en la fotografía de la izquierda, el señor de dentro empieza a andar hacia ese lado. Si hay escaleras capaz de subirlas y una de las chuladas, es que si ponemos al lado otro cubo, y mandamos al señor por una puerta y en el otro cubo hay una puerta en una posición simétrica, el muñeco se cambiará de cubo. También se puede rotar el cubo.

El juego consiste en ir encontrando la salida e ir recopilando ciertos caracteres que van apareciendo en algunas habitaciones. El juego desarrolla mucho la memoria, en concreto la visual, pues debemos fijarnos si el señor ya ha estado en esa habitación o no. Os dejo el asombroso vídeo de demostración:

martes, 18 de agosto de 2009

Robots al rescate

En el Departamento de Bomberos de Tokio (Japón) acaban de incorporar una nueva máquina para salvar a las víctimas de un desastre o incendio que yacen en zonas demasiado peligrosas o de difícil acceso para los especialistas en rescate. El robot usa sus “manos”, con forma de tenazas, para agarrar a los heridos y colocarlos sobre una cinta transportadora, que los sitúa a salvo en el interior de un vagón. Y se maneja por control remoto.No es la única máquina que asiste a estos bomberos nipones, que llevan usando robots desde 1986. Yuki-taro T-53, por ejemplo, es llamado a filas cada vez que un terremoto azota la ciudad o sus proximidades y produce daños en edificios. Se trata de un vehículo con unos brazos mecánicos capaces de levantar hasta 100 kg de carga sin dficultad. Por si esto fuera poco, en el Departamento de Bomberos de Tokio cuentan desde hace años con Water Searcher, un robot submarino que busca víctimas bajo el agua y las saca con delicadeza a flote para que los servicios de emergencias hagan el resto. Y con Fire Searcher, encargado de inspeccionar lugares incendiados equipado con una cámara, un sensor de calor, detectores de gas y otros instrumentos para garantizar que todo es seguro antes de “dar vía libre” a sus compañeros humanos.